Dentro de unos minutos, acabará el año en el que llegué a la mayoría de edad. Hará cinco o seis años, mi padre me dio el primer libro de espiritualidad que leí, de los salesianos. "Hombres en Construcción". Ahora soy un universitario, estudiante de primero de Arquitectura. Y sigo estudiando construcción.
El tren corría disparado como una flecha. Asomado a la ventanilla Alberto contemplaba distraídamente el paisaje que se extendía ante su vista cambiando a cada instante. Un cielo de otoño, gris y plomizo, se le echaba encima, acrecentando el peso de la nostalgia.
Desfilaban ante sus ojos prados aún verdes, separados por zarzales amarillentos o tapias de piedras musgosas, campos de rastrojo, terrenos recién arados, con terrones oscuros y húmedos, aplanados por la grada, en cuyo seno las máquinas sembradoras escondían la semilla para la mies futura. Y Alberto recordó, instintivamente, aquellas palabras de su maestro: "Tu edad es tiempo de sementera".
Sueñas con llegar a ser "hombre". Tienes razón. Estás en tu derecho. Pero para llegar a ser "hombre", debes formarte, ante todo, un carácter. En caso contrario, llegarás a ser sólo un muñeco.
Formarte un carácter es una meta difícil que exige un largo trabajo personal, un esfuerzo constante, una lucha viril. Fortalecer la voluntad. Estar tú al frente de tu espíritu, no tus nervios, tus caprichos, los impulsos instintivos, las pasiones.
También aquí se trata de sembrar en silencio y con tenacidad laboriosa. "Siembra un pensamiento y recogerás un deseo; siembra un deseo y recogerás una obra; siembra una obra y recogerás una costumbre; siembra una costumbre y recogerás un carácter; siembra un carácter y habrás asegurado tu porvenir."
Seguir con atención una clase "plomo" a primera hora de la tarde, es una semilla para la vida.
Hacer gentilmente un favor al compañero más antipático, es una semilla para la vida.
Rezar con atención en la iglesia cuando la fantasía te lleva al campo de fútbol o al partido de baloncesto, es una semilla para la vida.
Jugar por dar gusto a los compañeros a quienes les falta uno para completar el equipo, es una semilla para la vida.
Saltar disparado al escuchar una orden, es una semilla para la vida.
De estas semillas nace un carácter.
Los hombres de carácter triunfarán siempre en la vida, serán los vencedores. Los "muñecos" serán siempre los vencidos. ¿Es que no te juegas nada en la elección? Hoy tenemos absoluta necesidad de muchachos así. Los necesita la Iglesia para reforzar su frente de defensa y pasar al contraataque. Los necesita la sociedad, sobre todo hoy, cuando a la debilidad se la llama cuidado de sí mismo; a la cobardía, imposibilidad absoluta; a la complicidad con el mal, sociabilidad y diálogo; a la ambigüedad, saber vivir.
Tu edad es tiempo de sementera. Ponte al trabajo, en seguida, con entusiasmo. Una brizna de tiempo perdida en una brizna de "hombre" perdida
Y aquí sigo, en construcción. Aún es tiempo de sementera.
¡Feliz año nuevo, amigos!
lunes 31 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
6 comentarios:
Abajo los muñecos, vivan los hombres de carácter.
Magnífica entrada para terminar el año, espero que en 2008 este blog siga superándose cada día(que ya es difícil). ¡Feliz año nuevo!
Bueno, creo que olvidé decir que el grueso de la entrada es el primer capítulo del libro en cuestión
¡Hola!: ¿Podrías decirnos los datos de ese libro? He intentado encontrarlo en internet y no sale. Me gustaría leerlo. ¡Gracias y feliz año!
Hombres en Construcción, de Juan Carlos Negri, Teresio Bosco y Carlos Fiore; Ala y Viento, Centro Nacional Juvenil Salesiano. Yo tengo la tercera edición, de 1968, así que no sé si seguirán circulando. Tiene un talante muy preconstitucional :P
Troppo americano-yankee, diría yo.
Yo diría que falta "gracia" y sobra "voluntarismo".
Pero tú sabes que yo digo estas cosas, ya sabes tú.
Por cierto que lo de pensar durante la Misa en fútboles y deporterías, tendrá su debida repercusión-cusión-ión.
Avisado quedas!
+T.
FELIZ AÑO NUEVO!!.
También todavía en construcción (eso espero...) sino, menudo disgusto!!!
Publicar un comentario en la entrada