Cuando estudias arquitectura en una ciudad con tanta solera como Sevilla, aprendes cosas interesantísimas. Ahora mismo en Análisis Gráfico Arquitectónico estamos estudiando el edificio de Previsión Española que hizo Moneo junto a la Torre del Oro. Los estudios preliminares al edificio fueron en torno a la evolución histórica de la manzana en la que se emplaza el edificio. El profesor nos dio planimetría de la ciudad desde 1771 (el plano de Pablo de Olavide) hasta la actualidad. Casi coincidiendo en el tiempo comenzamos el segundo ejercicio de Proyectos 1, que consistiría en proyectar una sala de exposiciones con tienda de recuerdos, punto de información y cafetería en un espacio residual del Parque de María Luisa. Recibimos una clase magistral en todos los sentidos de la palabra sobre la historia del Parque y sus alrededores, por lo que nuestro conocimiento de la manzana de Análisis y de la ciudad en general en sus años de explendor aumentó considerablemente.
Sevilla fue una vez una ciudad asombrosa, sobre todo a partir del descubrimiento de las Indias. Sevilla tenía el monopolio del comercio marítimo con las Indias Occidentales, y eso dejó mucha riqueza en la ciudad. La ciudad en la que don Juan Tenorio seducía a doña Inés era la Nueva York del siglo de Oro, según nos repetían mil veces en el colegio. Aquí hay una imagen sacada de la frikipedia en la que Sevilla recibe un ataque suicida a las Girladas Gemelas. Ojo, que se han encontrado restos de una segunda Giralda. Aunque la teoría más aceptada es que los almohades empezaron a construirla en un sitio poco firme y cuando vieron que aquello no tenía buena pinta decidieron empezar mejor en otro sitio.
Como toda ciudad medieval, Sevilla tenía sus murallas, que la defendían tanto de los ataques de enemigos como de las numerosas inundaciones del río y de sus afluentes. La Torre del Oro era una torre independiente que salía de las murallas tendiendo un muro que la unía, cerrando el Arenal, una zona inundable que servía de mercado, lugar de reunión, muelle y astillero. A Sevilla se solía llegar desde el norte cruzando despeñaperros o desde el sur a través del Guadalquivir. El cauce del río antes pasaba por lo que ahora es el Real de la feria, de forma que al atravesar esas tierras llanas la Catedral y la Giralda sobresalían elevadas sobre una ligera colina. Me imagino en la cofia de mi barco dejando atrás el paseo de las delicias de Arjona, la incompleta escuela de mareantes (el Palacio de San Telmo), la fábrica de tabacos (ahora el rectorado de la Universidad), la Puerta de Jerez y la Torre del Oro, para entrar en el mercado bajo la atenta mirada de la coqueta Giralda. La Puerta de Jerez antes era la puerta de la ciudad que daba al sur, que se remontaba al fin del puente que saltaba el arroyo Tararete.
Las murallas fueron derribadas, una muralla es una bolsa de basura, pero parte de ellas sigue en pie, como las de la Macarena. También siguen existiendo las murallas a las que se unía la Torre del Oro con la Torre de la Plata, aunque no las que ahora mismo cortarían la avenida. No se ven a simple vista, están detrás del edificio de la Previsión Española. Parece ser que Moneo quiso aprovechar ese lugar tan romántico para su propio edificio. Mientras que la mayoría de los sevillanos recorremos la ciudad apenas nos damos cuenta de que detrás de ese edificio de cada día se esconden unos muros de tapial que fueron testigos de lo mejor y de lo peor de Sevilla, las malas hierbas, el musgo y las litronas inundan ese resquicio de nuestra historia oculta. Al otro lado hay un aparcamiento en el que la Torre de la Plata por poco hace de garita del vigilante. Albero, coches y olvido.
Si pasan por al lado de la Torre del Oro y el edificio Cristina, camino del teatro de la Maestranza o de la plaza de toros, no dejen de aventurarse por el arco que se les abre a mitad de la fachada oeste del edificio de Previsión Española, ahora de Helvetia Seguros.
Sevilla es así, una ciudad orgullosa de quien es, pero que oculta no sabe bien por qué la historia que la hace tan valiosa. Si van a la Puerta de Jerez, no verán el arroyo Tararete, que tantas inundaciones ha provocado y que ahora va entubado algunos kilómetros al este. Tampoco verán las murallas ni el puente. Sólo alcanzarán a ver la capilla de la antigua Universidad, mientras una rumana les pide limosna en la puerta. Pero vayan a donde yo les digo. Comprueben que ese tramo de muralla rebelde acabaría donde ahora está la puerta a la Torre del Oro. Salten alguna valla que otra e imagínense que el edificio actual no existe, que al este la muralla sigue hacia la Puerta de Jerez, al norte cerca el Arenal y no cesa hasta la Macarena, al sur se extiende una alameda hacia el jardín del duque de Arjona y el río se pierde camino de Sanlúcar y las marismas, al oeste compitiendo el Aljarafe.
Yo siempre he sido un poco desarraigado, pues mi familia es de Granada, yo nací en Cádiz y aunque llevo catorce años viviendo en Sevilla mi acento no se doblega ni al de esta tierra ni conserva la inflexión de mis padres. No tengo caseta en la feria ni soy de ninguna Hermandad. No conozco el centro con la fluidez que mis amigos. Vivo en un barrio periférico más allá de un polígono industrial con vocación de desaparecer y hasta hace poco la Sevilla en que vivía se reducía a cuatro barrios impersonales enlazados por grandes avenidas de tres carriles por sentido de circulación.
Pero ahora me estoy enamorando de Sevilla. Todo es conocerla, ahondar en sus entrañas. Pasar por debajo de ese arco a mitad de fachada.
6 comentarios:
Querido Juanan:
Estuve allí en Semana Santa, y me hizo gracia el fuerte olor de los naranjos (¿a azahar?), en medio de la lluvia. Era, exactamente, lo que un visitante tópico esperaría de la Sevilla típica, como si Turismo del Ayuntamiento hubiera perfumado las calles para cumplir las expectativas del visitante.
Sevilla es única, no creo que por mucho que uno viaje pueda encontrar algo igual. No sólo por sus edificios, sino por su gente, que le da un "aire" único. El solo espéctaculo, el Jueves Santo por la mañana, de las señoras con peineta y los caballeros de traje, haciendo una hora de cola para ver a la Virgen de Triana, te hace comprender que no hay otra ciudad tan estética como Sevilla en todo el mundo.
F.
Estuve allí con 11 ó 12 años y tengo un recuerdo algo borroso de la ciudad. Hace ya tiempo que quiero volver, creo que es un tesoro para saborear bien. Y, con tu descripción, me han dado más ganas de ir.
Por cierto, eso de la frikipedia... Sin palabras
enamorarse es cuestion de conocer bien la cosa o persona de la que te enamoras, es conocerla demasiado y con buenos ojos... Yo odiaba Valencia, no le encontraba encanto, hasta que descubres que aparte del centro comercial, si caminas un poco más hay un centro historico, con un barrios como el del carmen,recien rehabilitado con sus palacetes y calles de la valencia árabe y ruinas romanas, dignos de visitar, descubres los poblados maritimos,que aunque he vivido toda la vida en ellos nunca los habia visto con los ojos de la nostalgia que da perderlos, y también la Valencia de Calatrava, que al principio tanto odiaba, pero que ahora tanto me gusta por su espacios ajardinados y su capacidad para acoger a la ciencia. En fin naci en Valencia y la odiaba desde siempre, pero ahora me ha conquistado, porque ahora si la conozco de verdad
ciao!!!
Por desgracia, a todos nos pasa que viajamos por el mundo y nos deleitamos con monumentos y museos, pero nunca nos paramos a descubrir plenamente nuestra ciudad. Yo soy de Barcelona, y no te miento si te digo que a veces descubres edificios porque te encuentras a un grupo de Chinos mirando hacia el, y te preguntas eso a estado siempre aquí?. Las prisas de las grandes urbes no son buenas aliadas de la contemplación.
En nuestra ciudad aun queda algún pequeño vestigio de la muralla que nos defendió durante meses en 1714 del asedio de las tropas de Felipe V. Aislados y abandonados por las tropas Británicas y Austriacas, las murallas fueron desmoronándose junto a sus habitantes.
Hola, Juanan, como no tienes correo público te escribo aquí para decirte que espero que estés bien, y que si no publicas es porque estás liado con exámenes o algún rollo similar.
Un saludo.
F.
¿¿te han absorvido los exámenes?? Espero que no pase nada y dentro de poco nos sorprendas con otra entrada!!!!
Ultimamente con las noticias sobre la basura de Nápoles (está llena de basura y los vecinos hartos del olor y de la guarrada la queman) me acuerdo de tu entrada "Sevilla tiene un olor especial"... no como Nápoles!!! jejeje
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